
Porque fingí ser tu amiga por tanto tiempo, porque ese miedo cobarde con el que viví por años me invadía cada vez que el pensamiento de contartelo se me cruzaba. Porque no había locura más tentadora que la de besarte y porque mis ojos se negaban a alejarse de tu peculiar y ancha sonrisa, que tanto los reconfortaba. Porque estuve suficiente tiempo tragando pensamientos y evitando ilusiones, porque en el fondo sabía que era un amor imposible, o mejor dicho, un amor prohibido. Porque hubiese sufrido menos de no abrazarte a cada rato. Porque pecaba con el pensamiento cada noche que soñaba con tu mirada.
Porque el día llegó y quizás sea esa la mayor razón de mi llanto. Cada lágrima demuestra el miedo en el que me encierro para que no me vean sufrir.. sufrir por vos.
Porque seguramente te desilucione, fracase con tu espectativa de amiga, tire a la basura cada mirada de complicidad con vos, mientras te hacía creer que realmente te sentía.. mi mejor amigo.
Pero vos sabés... necesito hacerlo.
Chica en apuros.. otra vez.

