Un espacio para gritar lo que siempre hace falta gritar,
porque todos tenemos algo que no sabemos cómo expresar.
Para poner la mayúscula inicial, la coma, y el punto final.

lunes, 31 de agosto de 2009

Hay una etapa donde uno está triste, ve que la vida se pasa tan rápido y que las cosas que tenemos pueden desaparecer en un instante; es ese el momento en el que uno reacciona. Es ahí cuando tomamos la decisión de aprovechar los momentos que tenemos, de sonreír mientras podamos, de abrazar al que necesitemos, de festejar por todo lo que tenemos y de disfrutar.
A veces cuando uno realmente la está pasando bien, tiene la sensación de que falta algo. En el fondo sentimos que nos retumba la culpa por olvidar lo que nos pone mal. Quizás la vida se trate de aprender a vivir feliz aunque no todo nos haga reír, porque cada día los problemas se suman, la memoria nos pesa y la vida se llena de tristezas y alegrías que nos hacen crecer como personas.
Hoy es momento de disfrutar, de aprovechar todo eso para aprender, y de ser feliz con lo que tenemos, que es más que demasiado.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Producción de felicidad

El inexplicable sentimiento de amar la profesión,
las interminables ganas de que nunca termine,
la increíble felicidad por trabajar,
la tremenda ansiedad por volver,
las larguísimas jornadas tan cortas,
el favoritismo por el stress,
la insaciable sed de producir,
la motivación por empezar,
la demostración de capacidad,
la visible emoción por hacer,
la irreemplazable pasión.
[Bienvenido a mi lugar.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Soy un humano más

El humano siempre comete errores. Lo difícil es aprender de ellos, volver a empezar y cambiar el camino, aprender a distinguir entre lo que queremos y lo que nos hace bien. A veces nos lastimamos tanto nosotros mismos. Antes que cualquier otro, somos nosotros los crueles.
No creo en el destino, en el azar, y tampoco en las casualidades. Creo en mis acciones, me hago cargo de ellas y sufro la culpa por cada error. Intento aprender; hay que saber reaccionar a tiempo. No me cuesta admitirte las cosas, me cuesta admitirmelas a mí misma. Sólo es una cuestión de tiempo, hasta que cae la ficha y ya no puedo volver atrás. Pero es ahí cuando lo sufro, cuando aunque el otro me perdone me martirizo. Me siento culpable y sé que lo soy, por eso entiendo que no está mal y que debo hacerme cargo. El tiempo curará las heridas, y las que no termine de curar, al menos sangrarán un poco menos.
Respiro aire y suspiro alegrías, más allá de que por dentro, exista un mar de agonías.

martes, 11 de agosto de 2009

Soñar en grande


Ser chico es la inocencia de la infancia,
la confianza ciega, la mentira inexistente,
la bondad del mundo, la facilidad para ser feliz,
los castigos de una tarde, los juegos interminables,
la responsabilidad que no teníamos,
el amor de la familia, los juegos en los peloteros,
la conformidad con las golosinas, las incanzables energías,
la contagiosa forma de vida, la risa sin importancia,
la pelea por la cosa más tonta, la reconciliación por un simple caramelo,
la no preocupación, el simple corazón.
Ser chico es soñar en grande, creer en imposibles, amar sin condiciones, olvidar discuciones sin rencores, imaginar a mil colores, disfrazarse de adulto, y volver a soñar. Es un mundo ficticio donde todo está a tu alcance, y donde la corta estatura, la belleza o la inteligencia no cuentan a la hora de amar.
Hoy, soñar en grande para mí, significa volver a ser chico otra vez.

lunes, 10 de agosto de 2009

Mi regalo.


Te regalo un abrazo grande,
para que te abrigue en los días fríos.

Te regalo una sonrisa,
para que te ilumine en tus días tristes.

Te regalo una mirada,
para que te guíe en los días sin rumbo.

Te regalo un sinfín de canciones,
para que le pongan ritmo a tus días silenciosos.

Te regalo un aplauso,
para que nunca te olvides de lo valiosos que sos.

Te regalo un sol y una luna,
para que veas lo alto que se puede llegar.

Te regalo un poema,
que diga todo lo que te amo.

Te regalo una promesa,
y es que siempre estaré con vos.

jueves, 6 de agosto de 2009

Mi mundo.

Inventé un mundo dentro de mí dónde todo es como quiero, donde hay duendes y hadas madrinas, y no entran las mentiras, donde no existe la plata y se paga con sonrisas, donde hay amor para repartir, y la palabra "miedo" no aparece en el diccionario.
Un mundo que inventé un día y que visito siempre. Es el lugar donde te encuentro para mí, donde me decís lo que me hace falta escuchar, donde me demostrás que creer en el amor está bien, y que existe mi príncipe azul...

lunes, 3 de agosto de 2009

María Celeste, perdón...

Como un tren que perdí, como una pluma que cayó y no pude sostenerla, como un abrazo fuerte que me hizo débil.
Ella es tan diferente. Tan sólo exageradamente distinta al resto.
No me siento capaz de describirla, aunque algo me dice que la conozco más de lo que ella o yo me creía que la conocía.
Un silencio se adueñó de una parte de mi corazón desde ese día. Jamás se me hubiese ocurrido este sentimiento. Extrañar tan profundo, con tanto dolor.
Nombrarte y querer llorar, gritar. Las ganas de ir corriendo a buscarte a tu casa y la impotencia de sentir que no me necesitás. O que no querés necesitarme. No querés que te acompañe en el camino que sea que estés recorriendo.
El nudo en la garganta cuando pienso en vos. Como ahora mientras recuerdo tantas cosas nuestras.
Siento haber cometido tantos errores, amiga. Siento no adecuarme a vos. No entiendo por qué te fuiste, porque te olvidaste de mí, que tanto te necesito aunque no sepa demostrarlo y no pueda expresarlo. Aunque sea tan egoísta de no llamarte por creer que ya no te intereso, no te interesan mis abrazos, y ni siquiera nuestros ratos disfrutando rizas. Porque hago esfuerzos para no hablarte cuando te conectás al msn, porque me cansé de escuchar que me extrañás pero tenés que irte, que estás apurada, que pronto hablamos. Porque eso me duele mucho más que no saber de vos.
Sentir tu indiferencia, tu lenta despedida.
Porque mi corazón sufre creyendo que no te volveré a ver, sintiéndolo, y odiando ese insoportable pensamiento o desilución.
Ya no sé si agarrar el teléfono y hacerte escuchar lo mucho que me importás, aunque para vos ya no sea así conmigo. Que sientas mis lágrimas caer, mi voz temblar.
Porque sé que sos un matiz de colores escondido en un televisor de los '70, que te adecuás al resto y te encerrás en vos misma, que sos dulce con quien lo necesite, que sabés ganarte así a la gente, y que me encanta eso de vos. Que creés dentro tuyo en los cuentos de hadas, y te sabés inteligente, y con mucha razón. Que sos terca y caprichosa como yo, que sabés aceptar las cosas muy en el fondo, pero que te agarrás fuerte a algo y no lo podés soltar. Que guardás miles de sentimientos que jamás vas a confesar; que son tuyos y de nadie más. Y a veces esa es una de las razones por las que más temo. No por lo que me decís, que siempre es tan tierno, dulce, amigable, y reparte paz y tranquilidad; si no por lo que no decís, por lo que callás y ocultás, por lo que de verdad sentís.
A eso le temo, y mi corazón siente que te pierde.
Sólo quería hacerte saber que te considero una gran amiga aunque ya no te lo diga, aunque escibirte un TE QUIERO me cueste el doble. No porque no lo sienta, sino porque me duele, me destroza, me hace acordar a lo mucho que me hacés falta y vos no te das cuenta.
Pero sólo por si no te acordás, TE QUIERO, TE EXTRAÑO, TE NECESITO, y PERDÓN. Por no estar, por no cumplir, por no aguantar la situación. Por no conformarme con ninguna de tus palabras.
Sólo necesito volver a abrazarte, tan sólo una vez más...