
Son las vueltas de la vida, son tus vueltas las que me hacen retroceder. Caminar sobre mis propios pasos y volver a empezar, una y otra vez, volviendo siempre al mismo lugar.
Son tus besos suaves los que endulzan mis labios, son tus palabras complicadas las que hacen simple uno de mis días, son tus cómodos abrazos los que me sacan el frío por las noches.
Porque no hay nadie que sepa más que yo de lo que te gusta desayunar, de qué colectivo te tomás para viajar, o de qué gusto de helado preferís. Es que tenés un perfume especial, y tu corto pelo enrulado que me hace recordar los años que pasamos juntos.
La vida nos esperó y acá estamos aprendiendo a separarnos. Pero nada duele más que no tenerte, aunque tenga quien ocupe tu mitad de la cama, o quien me prepare el café por la mañana. Sin tu voz, no es lo mismo.
Porque no hay sonrisa que derrita como la tuya, no hay caricias que me dejen tan muda, ni secretos ya para ocultarte.
Sos más que un amante eterno, y mucho más que sólo un recuerdo. Lo que te mete en mis sueños todo el tiempo es la idea de que pronto volverás, de que de vuelta caerás junto a mí, me dirás que me amas y muchos besos me darás, dejandome otra vez feliz. Y luego te irás, seguirás jugando al incapaz, y yo volveré otra vez, a mi simple rutina de esperar, dormir con aquel otro e imaginar, que sos vos el que allí está, hasta que te aburras otra vez de jugar...







