Un espacio para gritar lo que siempre hace falta gritar,
porque todos tenemos algo que no sabemos cómo expresar.
Para poner la mayúscula inicial, la coma, y el punto final.

domingo, 25 de octubre de 2009


Me enseñaste lo que ningún científico consiguió lograr,
con vos aprendí a detener el tiempo.

Desde que marcaste mi cuerpo con tus besos,
desde que encegueciste mi mirada con tus ojos,
desde que me enseñaste lo lindo de mi sonrisa.

Ya las horas no pasan, los minutos no corren, los segundos no vuelan.
Mi corazón late despacio, esperando reencontrarse con el tuyo.

Sé que tendré la oportunidad de volverte a mirar a los ojos,
sé que vos tampoco podés vivir sin mí.

Aunque tengas otros besos de reemplazo,
aunque tengas tus días ocupados,
aunque creas que lo nuestro es sólo un recuerdo,
sabés que nadie te querrá como yo,
jamás podrás olvidarme,
jamás podrás devolverme el tiempo que me robaste,
y tampoco te lo pediré.

Cuando te vea te pediré que me robes más tiempo,
que me recuerdes lo lindo de mi sonrisa,
que me compartas otro de tus besos,
que me mires una vez más.

Porque ya no piso fuerte cuando camino,
ya no abro montañas nunca más.

Lloro por las noches y río cuando recuerdo tu voz,
vos sabés lo que significamos, vos sabés lo que nos quedó.

domingo, 18 de octubre de 2009


Aprendiste, terminaste mal.
Buscabas compañía, pero la soledad te encontró primero.
¿Calma? Entre terremotos y huracanes.
Agarrate fuerte, nada terminó,
excepto mi paciencia.

Traje ladrillitos,
para que cambies tu juego.
El anterior ya me aburrió.
¿A vos no? Pero en mi casa la que decide soy yo.
Si no te gusta, ya sabés dónde está la puerta de tanto entrar y salir.

Ya entendiste, el que ríe último...
Perdoná si no te avisé, pero me gustan las sorpresas.
Se te inundó el rancho,
y mientras vos jugabas, yo me armé mi balsa.
Ahora respirá profundo, vas a necesitar mucho aire para no ahogarte.

martes, 6 de octubre de 2009

Cenicienta.


El reloj da las 12, ya es hora de partir...

No hay tiempo para pedir perdón, no hay tiempo para decir más palabras.

Esas campanadas me anuncian que llegó el momento de despedirnos, pero sólo consigo mirarte una última vez antes de correr.

Quizás el perfume de mi pelo cuando vuela, los oyuelos de mi sonrisa, mis pasos suaves al bailar y mi atolondrada de forma de ser queden grabados en vos, como un zapato perdido que te hará dudar sobre su procedencia, que no te dejará dormir hasta no averiguarlo.

Te preguntarás quién fue y no estaré ahí para responderte, porque ya mi hermoso carruaje volvió a ser un zapallo, mis caballos dos ratones, y el hada madrina desapareció.

Sé que quizás mañana vuelva a verte, sé que algún día tocarás timbre en mi casa preguntando por la dueña de tu corazón. Quizás no tenga hagallas para decirte la verdad, o quizás te de un beso que te haga recuperar la memoria. Quizás y sólo quizás, me mires como aquella vez y me descubras de vuelta.

Ojalá algún día pueda escribir nuestra historia, donde no habrá príncipes ni princesas, sólo estaremos vos y yo, como dos humanos perdidos entre tanta gente, con solo dos palabras que decir y muchos besos para dar. Por hoy, me conformo con un rico helado, un fuerte abrazo, y tus ojos color miel mirando mis poesías, donde en todas está tu nombre y no lo puedo evitar.

Cenicienta ya no está, pero su zapato quedará en el palacio por siempre...

domingo, 4 de octubre de 2009




Dejame ir, dejame olvidar, dejame gritar que amo a otro, pero dejame hacerlo sin mentirme a mí misma. Dejame armar otra historia, dejame contar paraísos, dejame creer que hay diferentes, dejame soñar con otra persona, dejame conocer gente nueva sin intentar compararlos con vos, dejame crear nuevas películas en donde ya no aparezcas en cada escena, dejame pintar sin poner tu color sobre el lienzo, dejame escuchar canciones sin que aparezca tu nombre en cada una de ellas, dejame descanzar de tu voz en mi cabeza, dejá que en mis ojos dejen de aparecer los tuyos, dejá que me olvide, dejá que vuelva a vivir...
[por favor, dejame...