Un espacio para gritar lo que siempre hace falta gritar,
porque todos tenemos algo que no sabemos cómo expresar.
Para poner la mayúscula inicial, la coma, y el punto final.

domingo, 13 de diciembre de 2009

El día que me cambiaste.


Un lágrima cae por mi mejilla.
Lograste detener mi tiempo,
me devolviste la felicidad,
pero como el más egoísta me la volviste a robar.

Tengo que aprender a odiarte,
es momento de entender la realidad.
Mañana será otro día,
hoy floreció un mundo y la sequía lo marchitó.

Secretos que ya no tienen consistencia,
risas que no consigo escuchar,
amigos para toda la vida,
abrazos que no se repetirán.

Cerré los ojos para verte de vuelta,
sabiendo que no te volveré a cruzar,
aunque quizás mañana nos encontremos,
sabré que no eres de verdad.

Soñando aprendí a quererte,
soñando inventé una realidad,
creé fantasías de los cuentos,
que me mostraste que no existen jamás.

Ni tu beso silencioso,
ni tu mirada fría,
ni una sóla de tus palabras,
pudo llenar mi corazón.

Entendí que no sos vos a quién espero,
aunque hoy muera por otro segundo con vos.

Seguiré buscando horizontes,
diciendo que ya no pienso en vos,
aunque más que nadie sepas,
cuánto repetiría esa amarga sensación al fuerte latido de tu corazón.
Ni en palabras puedo expresar lo que significás. Ayer y hoy ya son diferentes.

martes, 8 de diciembre de 2009


Entre palabras sin significado, entre voces que no pueden decir, entre idas y vueltas que sólo saben girar en círculo, que no tienen final.

Las aterrorizantes ganas de gritar,
las insignificantes ganas de odiar,
las sofocantes ganas de que algo nuevo suceda.

Que la cabeza me estalla, que no puedo pensar, que me siento tan idiota, que no hay forma de explicar, que no puedo avanzar, que siempre estoy detrás, que no sé que va a pasar, que siento que se terminó y no puedo poner punto final.

Un miedo interno a continuar, un cansacio infamne a tantas vueltas, una asfixia que no me deja dormir, un sueño increíble que me despierta por las noches, una esperanza por algo que no va a pasar, un secreto que ya no quiero guardar, un te quiero que no puedo ocultar.

Mirame, pensame, soñame, inventame, abrazame, susurrame, tentame, enseñame, deseame, invitame, amame. Hoy me dejo dibujar por vos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Amor, en poco tiempo termina un año cargado de emociones.
Hoy te escribo porque quería hacerte saber lo mucho que te necesité. Lloré noches enteras por una misma razón, dejé caer lágrimas que jamás había reservado para eso. Quizás uno solo de tus besos me hubiera ayudado a no desvelarme más, aunque el corazón no tenga cura. El brillo de la luna fue mi única compañía y ni eso bastaba.

Abrazos tuve de sobra, más de los que hubiese imaginado, y agradezco cada uno de ellos. Cuando uno tiene amigos, ellos consiguen que se te extrañe menos. Sin embargo, no hay magia que pueda hacerte desaparecer de mis sueños, no hay abrazo que ilusione más como el tuyo.

Un año donde la sonrisa aceptó compartir un asiento con la tristeza y la angustia, que van de la mano. Donde cada ida tuvo su vuelta; cada palabra, su oído; cada cofre, su tesoro.

Cuantos logros conseguimos, elegimos un gran camino. Queda tanto por recorrer que tengo miedo de no llegar al final a tiempo. Me enseñaron que no hay que apurar las cosas, que todo irá a su tiempo, así que sigo el sendero que marqué, y que tan feliz me está dejando.

A veces creo irreal la vida que llevo, a veces pienso que es todo un largo sueño del que algún día tendré que despertar. Mientras el escalofrío recorre mi cuerpo, entiendo otra vez que la vida es mi presente, es el día a día, es cada instante que pasa, es lo que pierdo y lo que gano, lo que recupero o elijo dejar pasar. Así que quizás es momento de alegrarse, porque entre tantas tormentas el sol no deja de salir. Porque aunque las nubes sean negras, todavía no está escrito el porvenir.

Hoy te invito a que brindes conmigo esta noche, que festejes los logros, que no fueron pocos. Aunque no hayas compartido conmigo más que simples esperanzas, quizás entiendas lo mucho que me hacés falta.

Un año nuevo vendrá, y yo seguiré esperandote, confiando que algún día, aparecerás y me harás volver a soñar, como solía hacer en aquellos viejos tiempos y que ya casi olvidé...