
Un lágrima cae por mi mejilla.
Lograste detener mi tiempo,
me devolviste la felicidad,
pero como el más egoísta me la volviste a robar.
Tengo que aprender a odiarte,
es momento de entender la realidad.
Mañana será otro día,
hoy floreció un mundo y la sequía lo marchitó.
Secretos que ya no tienen consistencia,
risas que no consigo escuchar,
amigos para toda la vida,
abrazos que no se repetirán.
Cerré los ojos para verte de vuelta,
sabiendo que no te volveré a cruzar,
aunque quizás mañana nos encontremos,
sabré que no eres de verdad.
Soñando aprendí a quererte,
soñando inventé una realidad,
creé fantasías de los cuentos,
que me mostraste que no existen jamás.
Ni tu beso silencioso,
ni tu mirada fría,
ni una sóla de tus palabras,
pudo llenar mi corazón.
Entendí que no sos vos a quién espero,
aunque hoy muera por otro segundo con vos.
Seguiré buscando horizontes,
diciendo que ya no pienso en vos,
aunque más que nadie sepas,
cuánto repetiría esa amarga sensación al fuerte latido de tu corazón.
Ni en palabras puedo expresar lo que significás. Ayer y hoy ya son diferentes.
















































