Un espacio para gritar lo que siempre hace falta gritar,
porque todos tenemos algo que no sabemos cómo expresar.
Para poner la mayúscula inicial, la coma, y el punto final.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

No quiero.


No te tengo, no te quiero tener, no te quiero sentir, no te quiero recordar.
No quiero que me abraces, no quiero que sonrías, no quiero que me mires.
No quiero que me hables, no quiero que lo intentes, no quiero que te cruces.

No quiero querer nada de eso, no quiero que me hagas sufrir.
No quiero que juegues conmigo, no quiero que me ilusiones.
No quiero que me desiluciones más.
No quiero quererte.

Ya no quiero más..

domingo, 12 de septiembre de 2010


Para qué apagaste lo que pensabas encender?
Para qué teñiste lo que ibas a desteñir?
Para qué plantaste lo que ibas a marchitar?
Para qué apareciste si ibas a desaparecer?
Para qué mentís lo que vas a desmentir?
Para qué fingís lo que no sabés actuar?
Para qué elegís si no podés optar?
Para qué prometés cuando no podés cumplir?
Para qué estás si es como si no estuvieras?
Para qué mirás si pensás cerrar los ojos?
Para qué hablás si después vas a callar?
Para qué criticás lo que después vas a hacer?
Para qué soportás lo que nunca soportaste?
Para qué borrás lo que vas a volver a escribir?
Para qué curás lo que vas a lastimar?
Para qué?


Para qué?

martes, 22 de junio de 2010

El secreto.


Venís,
susurrás a mi oído,
acariciás mi mano,
rodeás mi cintura,
pronunciás unas pocas palabras,
y no me interesa nada más.

Es que puedo divertirme con muchos, puedo hacer de mi vida un gran juego, puedo escribir un libro contando mis historias, o llorar mil horas por lo que al final nunca pasó.

Pero mucho más fácil es mirarte y entenderte como siempre te entendí; que me mires y me descubras como siempre te lo permití. Puedo tener mil amores y desamores, pero entre todos te elegí, aunque no sea una buena desición, ni quiera quedarme con tu corazón.

Sólo me hace falta que dejes de un lado tanto pasado, que olvides lo que dije y no te preocupes por lo que diré. No me importan las opiniones, los rumores o versiones. Quiero que sólo estemos vos y yo, sin pasado ni futuro, sin anillos ni ramos de flores, sólo quiero eso que tanto se hace desear, y que parece ya no querer esperar.

lunes, 10 de mayo de 2010

Cuando a veces no podemos elegir,
cuando a veces la vida nos elige a nosotros,
cuando la suerte nos juega una mala pasada,
cuando el destino cambia sin posibilidad de regresar,
cuando el deseo de unos es el opuesto al de otros,
cuando la ironía se convierte en injusticia,
cuando sobra,
cuando falta,
cuando tenemos el poder de elegir y no lo queremos,
cuando nos hace falta y no hay manera de conseguirlo.

Cuando es tarde,
cuando la vida sangra.

lunes, 3 de mayo de 2010

Cambiar o Repetir

Aunque el calendario cambie, las fechas se repiten, la historia continúa.
Creo que debemos aprender de esas cosas negativas que contrae la vida, y de aquellas positivas también. Quizás no nos demos cuenta, pero pequeñas acciones pueden llevar a grandes cambios, que cerrarán etapas, y abrirán nuevas. Nadie sabe qué vendrá, nadie se imagina el mañana, pero todos conocemos el ayer. Cometimos errores, fracasamos, conseguimos grandes logros, avanzamos. Pero no siempre aprendemos de lo que nos pasa. No siempre el pasado nos ayuda a marcar el futuro. Somos nosotros los que decidimos si queremos repetir historias, aunque cada camino ya no se pueda volver a caminar. No es fácil ver lo malo como una lección, ni es fácil ver lo bueno mirando también hacia el costado. ¿Seremos capaces de aprender alguna vez? ¿Estamos dispuestos a eso? ¿Queremos cambiar la historia, o simplemente preferimos repetirla, aunque sabemos que nunca va a volver a ser tal como lo era?

viernes, 30 de abril de 2010

Si hoy me canso de decir, es porque ya dije demasiado.

jueves, 22 de abril de 2010

Las tabletas de chocolate.



Hoy tuve la oportunidad de viajar en dos clases de trenes.

Primero, el llamado "Trencito de la Alegría", contratado para transportar a un grupo de chicos, recién salidos de su escuela privada, y llevarlos hasta la casa de uno de ellos, que estaba cumpliendo, hoy mismo, 4 años. Los vi reirse, pelearse, y hasta llorar al propio cumpleañero porque se le había caído al piso el chupetín que recién le habíamos regalado. Por suerte yo traía uno de más, y se le fueron rápido las lágrimas. Al segundo ya estaba de vuelta empujando al compañero de al lado, o gritando que quería otro chupetín, o que quería llegar a su casa, o que esperaba que la madre no se haya olvidado de ponerle los caramelos a la piñata grande que él había elegido. A las chicas yo las llamaba diciendo "Princesa sentate que tengo una sorpresa!!", y a los chicos era un fuerte "Vení campeón!!!".

Cuando el cumpleaños terminó, el protagonista del día quedó contento, y con muchas pilas para seguir corriendo por su enorme jardín, subirse a su hermosa casita del árbol, abrir los regalos que le habían dado, y comer muchos chupetines y chocolates más.

Más tarde, me subí al tren Sarmiento, mi querido transporte público, que por más degradado que esté, me hace llegar rápido a mi facultad privada, que agradezco poder pagar.

Estaba en el segundo vagón, cuando pasó un vendedor de chocolates. El precio era 2 paquetes x $2. Me tentó, como todos los dulces, pero después me di cuenta que tengo que ahorrar plata para un viaje que me quiero hacer, así que decidí no comprarlo. Pero cuando estaba esperando a que el vendedor pase a buscarlos, una chica de unos 5 años pasó por al lado mío ofreciendome una tarjetita de esas de amor, que nunca pueden faltar en el tren. Le dije que no, le agradecí de todas maneras, y ella guardó la tarjeta y me preguntó si podía comprarle un chocolate. Vi su cara de hambre, su manera de pedir perdón con la mirada, y escuché su grito ahogado pidiendo ayuda. El vendedor volvió, y yo le di esos $2 sin dudar, mientras le regalaba a la princesita apagada que tenía a mi lado esas dos tabletas de chocolate. Sus ojos brillaron como si le estuviera regalando una casa y un viaje alrededor del mundo. Tan sólo eran dos tabletas de chocolate, de esas que a el chico del "Trencito de la Alegría" le habían sobrado miles y miles, y algunas hasta se las dio al perro. Eso que a el chico "le daba igual", eso que para él valía tan poco, para la chica significó la comida del día, y el regalo del mes.

Tan sólo pensemos en qué injusto es el mundo, en qué injustos somos nosotros a veces, qué egoístas. Me pregunto por qué llamamos "princesa" a aquella rubiecita de ojos claros salida del colegio privado, y que viaja en el "Tren de la Alegría", y no a aquella chica con ropa sucia, que trabaja en el Sarmiento, pero que tiene los mismos derechos y muchos mejores sueños que cualquiera de los demás.

Hoy voto por hacer algo, hoy rezo por esos chicos que no buscaron estar donde están, y hoy elijo brindar por sus sonrisas, para que nunca se apaguen.

jueves, 15 de abril de 2010

Sentí intensamente.


Pintá en tu lienzo tu corazón,
yo prometo estar ahí para admirarlo.
Dispuesta a ser la que soy.
Hoy aprendí que queda mucho por ganar.
Dejá tu cuerpo a un costado
y entregame tu alma una última vez.
Sentite bien, dejate ir.
Soñando y luchando se llega a la cima.
Permitite Intentar.
No importa qué tan lejos mires,
importa la intensidad con que lo hagas.
No hay sólo espinas en la rosa.
Disfrutá el atardecer,
quizás ya no queden mañanas.
No tendrás que cerrar los ojos,
sólo mirar hacia otro lado.
Oirás muchas palabras y juntarás muchos momentos,
pero solo los verdaderos quedarán ahí.
Entendé que no elige el cerebro,
sino el corazón,
y que con compañía late mejor.. ♥

viernes, 9 de abril de 2010

Dejemos suceder.


Dejemos de creer en la suerte,
dejemos que la suerte crea en nosotros,
dejemos que los otros nos vean convencidos,
dejemonos convencer por el esfuerzo,
dejemos que el esfuerzo sea parte del día a día,
dejemos que cada día nos regale algo nuevo,
dejemos que lo novedoso nos sorprenda,
no nos dejemos paralizar por aquello desconocido,
porque quizás es eso, lo que tanto estuvimos esperando.

lunes, 5 de abril de 2010


Cristales líquidos decienden por mis mejillas mientras recuerdo tus hoyuelos y tus dulces arrugas marcarse con suavidad mientras nosotras jugábamos a nuestro mundo ideal y desconocíamos qué cambios nos podía deparar el futuro. Ni vos sabías qué pasaría, pero tenías muy en claro que ahí éramos felices. No había cielo más hermoso que el techo de tu casa, ni una voz más tranquilizante que la tuya susurrando nuestro cuento preferido, que hoy todavía sabemos recitar a corito.

No quisiste borrar las marcas de mis manos cubiertas de chocolate del vidrio de tu casa, luego de aquel domingo de pascuas de esos lindos tiempos; y hoy soy yo la que no quiere borrar tus besos pajarito de mis cachetes que te extrañan como siempre, como nunca.

Nacimos sabiendo cuál es la ley de la vida, pero a veces no puedo dejar de renegar. Tantos años soñando tu abrazo, ese que marcaste en mi piel el último día en que te vi, ilusionando aquel esperado 21 de abril. Aunque nunca sentí la ausencia de tu corazón, son tus ojos los que extraño con tanto dolor; esos oídos sordos que eran capaces de escuchar hasta el mínimo grito de auxilio de nosotros; esas palabras de aliento que nos hacían luchar hasta el último momento.

Gracias por regalarme la vida, el amor, y la dulzura de una abuela dedicada a ser y hacer feliz. Conmigo lo conseguiste, y nunca te voy a olvidar. TE AMO ABE ♥.

lunes, 22 de marzo de 2010

Juguemos al Amor... ♥

martes, 16 de marzo de 2010

Nela ♥



Supiste luchar, supiste seguir, supiste mostrarnos a todos que se puede. Se puede reir aún en los peores momentos, se puede disfrutar incluso cuando sabemos lo que vendrá, se puede pelear, aunque ya esté todo dicho.

Creo que marcaste en nosotros una gran enseñanza. Yo hoy puedo decir que hay que aprovechar cada momento, vivir el hoy. Que no importa si tenemos pocos o muchos años, que mañana puede ser el día en que la vida cambie, y quizás ya no podamos volver a ser como somos hoy. Me enseñaste que a los amigos hay que recordarles todos los días lo valiosos que son, y que a la familia hay que agradecerles siempre todo lo que hacen por nosotros. Me enseñaste también, que ninguna meta hay que olvidar, que no importa los obstáculos que hayan en el camino, porque si de verdad busco eso, seré capaz de encontrarlo. Me hiciste ver que todos esos pequeños problemas del día a día, son sólo reglas de la vida, son piedritas que saltar, son lo que hoy nos toca, y que por malas que sean, siempre habrá otro que esté peor, y que quizás necesite de mi mano para ayudarlo a saltar.

Tenemos que aprender a no ser tan egoístas, a mirar a los costados, a prestar más atención. A veces alguien necesita nuestra ayuda y no tiene voz para llamarnos. Simplemente llamemos a todas las puertas que necesitemos, quizás en alguna tengamos la suerte de que nos inviten a pasar; y si eso no es así, por lo menos tendremos la tranquilidad de haberlo intentado.

Hoy quiero decirte, que con lo poco que pude conocerte, entre recuerdos que me quedan de vos, puedo saber que tu sonrisa va a quedar marcada en muchísima gente que NUNCA se va a olvidar de vos. Yo te tomo como un ejemplo de vida, como una nena, una chica, y una mujer, que siempre supo lucharla y ser alegre al mismo tiempo. Porque con tus locuras y caprichos, tus tonteras y tu enojos, hiciste feliz a amigos, familia, y a la persona que estuvo a tu lado todo este tiempo y te amó con todo su corazón.

Como una vez te dije, vos sos de esas amigas con las que compartí poco, pero lo suficiente para quererte y admirarte, para reirme con vos cada vez que nos veíamos, y para saber que fuiste una mina excelente.

Hoy, a nombre de todos los que rezaron por vos, quiero pedirte que descances en paz, que cuides desde allá a tu familia, a tu novio, y a tus amigos, que acá están recordándote como la MUJER que fuiste, como la que nunca se rindió. GRACIAS por enseñarme TANTO Nela

lunes, 1 de marzo de 2010


Ese pantalón blanco y esa remera negra, esa "sonrisa colgate", y esos chistes tan tuyos, esa mirada de siempre y mi saludo frío que escondía un TE EXTRAÑÉ.

Siempre supe que no podría evitarte aquella noche de marzo o abril, tus bromas incesantes no juegan con un tal vez. Yo sabía que aquel otro escribiría, sabía que aquel podía valorarme mucho más. También sabía que me alegraría, y que sus palabras me gustaban por demás. Pero lo que no sabía, es que su ausencia sólo abría lugar al pasado, que volvía vestido con pantalón blanco y remera negra, y bailaba al ritmo del compás. Como si esa melodía gritara lo que siento, yo canté bien fuerte con el viento. Aquel otro me quería y vos sólo pudiste hacerme llorar. Pero ahí estabas, listo para volver a empezar. Como si nada te hubiera bastado, como si no quisieras que haya terminado, como si supieras todo lo que tenía guardado. No dejabas seguir.

Y volviste, como siempre volviste, para verme sufrir. Mientras yo espero ver a aquel que me olvida que existís, te cruzo en cada vereda y te escucho en cada canción. No son decisiones las que te faltan, sino tan sólo un poco de corazón...